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Mujeres del puerto

Por: 
Dirley Motta G.

Foto: Héctor Rico S. / Grupo Puerto de Cartagena

Desde el centro de operaciones observo todos los movimientos de la ciudad portuaria, las personas entran y salen, todos pasan de prisa. De pronto, entra una supervisora y me saluda con una sonrisa. Verla con su overol azul, su chaleco, el casco, las botas y su labial hace que comience a fijar mi atención en más mujeres que están en el área, jóvenes que cumplen con tareas tan importantes como las de todos los empleados, pero que llenan al Puerto de una magia especial.

Recordé el día que llegué a la Sociedad Portuaria Regional de Cartagena, éramos 66 mujeres integradas en una actividad de tradición masculina. En aquel entonces no había supervisoras, ese era un reto por superar.

Elizabeth, de Gestión Humana, me contó que en 1993, del grupo de personas que iniciaron este sueño tan solo 23 eran mujeres. “¡Mujeres berracas!”, agrego yo, porque contribuyeron a sentar las bases de lo que sería esta gran empresa. Una de ellas y una de las primeras personas que conocí aquí fue a Ángela María Sánchez (q.e.p.d.), directora financiera, admirable pionera, rigurosa con los números y generosa cuando de ayudar a otros se trataba. Sin ser activista, mostraba su apoyo por el desarrollo femenino, le dio mística a la celebración del Día Internacional de la Mujer en el Puerto, e impartió lecciones que llevamos en el alma quienes tuvimos la fortuna de conocerla y heredar su legado.

Según el Dane, el 51,4 por ciento de la población de Colombia somos mujeres, y desde el puerto un tenaz grupo de ellas contribuimos con el crecimiento de la economía del país. Hoy somos 194 en el Grupo Puerto de Cartagena, que en sincronía trabajamos en equipo en este mundo que antes perteneció a los hombres.

Con optimismo quiero imaginar un puerto donde las mujeres sigamos siendo protagonistas de su transformación.

Podríamos ser más, pero para eso es necesario que asumamos mayores riesgos y que, sin timidez, las mujeres nos preparemos en profesiones como la mecánica o la electrónica, y accedamos a oficios poco explorados como la conducción de camiones o la operación de equipos portuarios donde habrá un espacio de crecimiento para muchas de nosotras.

¿Qué pasará en los próximos 25 años? Es incierto, sin embargo, con optimismo quiero imaginar un puerto donde las mujeres sigamos siendo protagonistas de su transformación y motores de su desarrollo. Tenemos el reto de aprovechar las oportunidades que llegan con la inteligencia artificial, ahora es tiempo de que aportemos nuestra visión femenina al servicio de la creatividad, que será la protagonista en esta cuarta revolución industrial.