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Mirar al mar

Por: 
Miguel Silva

Foto: Héctor Rico S. / Grupo Puerto de Cartagena

El país ha crecido de espalda no solo a sus mares, sino a sus regiones costeras. Es hora de mirar al Caribe para seguir creciendo. Nuestro invitado propone cómo debería hacerlo.

Un fallo del Tribunal de La Haya le arrebató a Colombia, de golpe, 75.000 kilómetros cuadrados de mar. En ese momento, por un instante, nos dimos cuenta de todo lo que teníamos, de todo lo que aún nos queda. Sin embargo, para que el país realmente aproveche sus litorales, el Pacífico y el mar Caribe, se requiere de una política pesquera robusta, la defensa activa de la riqueza marítima nacional y una acción medioambiental constante. La realidad es que tenemos apenas una política de interdicción de narcotráfico que ocupa casi todos nuestros recursos y esfuerzos. Así que para comenzar poco a poco a acercarnos a lo ideal y afinar nuestra mirada al mar, aquí dejo algunas reflexiones para el gobierno del presidente Iván Duque:

1. Hoy, el comercio internacional depende del transporte marítimo y este de los puertos

Más del 90 por ciento del comercio internacional se mueve por el transporte marítimo. El 43,4 por ciento de ese comercio que circula en contenedores entra y sale a través del Puerto de Cartagena, al que sus accionistas le han invertido1.200 millones de dólares en estos 25 años de concesión, convirtiéndolo en el mejor puerto del Gran Caribe (un reconocimiento otorgado por La Caribbean Shipping Asociation).

2. Las navieras mandan: los puertos se adaptan o mueren

Es urgente que los funcionarios públicos relacionados con las actividades portuarias y de comercio internacional entiendan el mercado naviero. La naviera más grande, Maersk, vende anualmente 40 billones de dólares, tiene 590 buques y 89.000 empleados. La segunda, MSC opera 480 buques, cuenta con 24.000 empleados y comercializa alrededor de 25 billones de dólares al año. En la lista sigue el gigante chino Cosco. Son 130.000 empleados, vende 10,2 billones de dólares al año y de sus 1.296 buques, 285 son portacontenedores. La cuarta es CMA CGM con ventas anuales por 15,7 billones de dólares, 22.000 empleados y 417 buques. A estas les siguen otros gigantes: Evergreen de Taiwán, y la alemanas Hapag Lloyd.

Si las navieras deciden que un puerto no les sirve porque no satisface su exigente modelo de competitividad –precio adecuado, la mayor eficiencia operativa, servicios logísticos de última generación y un mercado doméstico interesante– se van. Y el puerto se muere, debilitando sensiblemente el comercio exterior del país.

Suena exagerado, pero sucedió recientemente. El puerto de La Unión, inaugurado en 2010 en El Salvador, y la terminal de Tecplata, finalizada en 2013 en La Plata, se quedaron sin siquiera comenzar operaciones.

3. fortalecer al sector privado, no debilitarlo

En Colombia se vivieron épocas en las que los funcionarios del gobierno de turno miraban con recelo al sector privado. Un gran error. El papel de la iniciativa privada es clave en la economía y desde el Ejecutivo se debe contribuir a que este prospere, con las obligaciones y limitaciones que impone la ley.

4. Mirar al Caribe

El Caricom, fundado por Barbados, Jamaica, Guyana, Trinidad & Tobago para promover la integración económica del Caribe y al que pertenecen hoy también otras islas, no tiene mayor simpatía por Colombia. Solo en una ocasión sus miembros nos vieron con buenos ojos. Fue en 1994 cuando la canciller Noemí Sanín recorrió cada una de las islas buscando votos para la elección del entonces presidente César Gaviria como secretario general de la OEA. Esto, sin embargo, prueba que sí hay intención política y con una acción concreta es posible armar una nueva familia de países amigos. Ya lo hemos hecho con la Alianza del Pacífico y debería hacerse con el Caribe.

En cambio, el Caricom sí ve con otros ojos a Venezuela y mantiene una prudente distancia comparada con el resto del hemisferio frente a lo que allí sucede. No llaman dictadura a la dictadura; ni tortura a la represión desatada. Su lenguaje es diplomático, parecido al de Zapatero: no debe haber injerencia en los asuntos internos de Venezuela, hay que respetar la autodeterminación del pueblo venezolano y promover el diálogo.

¿Por qué le va bien a Venezuela en el Caribe? Porque tiene una política clara. Fruto de esa decisión política nació PetroCaribe, un instrumento que se inventó Venezuela y del que hacen parte todos los países de Caricom, con excepción de Trinidad & Tobago que también es productor petrolero. Su razón de ser es vender, a cambio de servicios, petróleo a las islas, incluyendo a Cuba, Nicaragua y a Bolivia. Esa decisión simplísima le ganó 15 votos a Venezuela y echó para atrás muchos años de influencia de Estados Unidos y Canadá en la región.

Colombia debe empezar a entender la trascendencia del comercio marítimo moderno. Tiene que cuidar a sus puertos. Y por último, aprender a ser un buen vecino en ese barrio tan complejo que es el Caribe.