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La eterna Bodeguita

Por: 
Moisés Álvarez, Director del Museo Histórico de Cartagena de Indias

A finales del siglo XIX este históricoo muelle le prestaba los servicios de bodegaje al ferrocarril Cartagena-Calamar (de allí su nombre). Es un ícono de la historia de Cartagena y un activo actor de su desarrollo.

Con el nombre de La Bodeguita se conoce popularmente a uno de los muelles del puerto de Cartagena de Indias. Se extiende desde el tradicional Muelle de los Pegasos, frente a la Torre del Reloj, corre paralelo a la actual Avenida Blas de Lezo y la muralla de la Aduana, y termina en El Limbo, a la entrada de Bocagrande. Ese espacio desde los orígenes de la ciudad ha estado íntimamente ligado a su historia comercial y, en las últimas décadas, a su actividad turística.

En efecto, desde el siglo XVI, en este mismo espacio se levantaron sucesivamente los muelles de la memoria de la ciudad. El más antiguo fue el Muelle de la Contaduría o de la Aduana, que estuvo enclavado en la arte posterior de ese edificio, de cara a la Bahía de las Ánimas. Por ese gran escenario subieron y bajaron toneladas de mercancías, y miles de negros esclavos traídos del África durante los años de la Colonia. Ese muelle

fue testigo de la crisis de la ciudad durante la mayor parte del siglo XIX, pero a finales de este fue renovado, ampliado y reemplazado por otro, que se construyó para servir de bodega del Ferrocarril Cartagena-Calamar, razón por la cual se conoce desde entonces como La Bodeguita.

Paralelo a la Bodeguita funcionó La Machina, un muelle de gran tonelaje para el movimiento de carga del ferrocarril, ubicado en la entrada de Bocagrande y construido también a finales del siglo XIX. En las primeras décadas de la siguiente centuria entró en operaciones el Muelle de los Pegasos, utilizado principalmente por embarcaciones que surtían al viejo mercado de Getsemaní y que sirvió como embarque y llegada de pasajeros del interior de la provincia.

En 1931, después de que La Machina fuera consumido por el fuego y con la ayuda del gobierno nacional, se emprendió la construcción de los modernos Muelles de Manga, inaugurados en 1934 y destinados desde entonces a servir como los mayores receptores del desarrollo portuario de la ciudaddurante sus últimas décadas.

A mediados del siglo XX, cuando se acabó el ferrocarril, Colombia cedió al municipio (hoy Distrito) de Cartagena la propiedad de La Bodeguita, y durante los últimos años el gobierno local ha dedicado este muelle al creciente desarrollo de la actividad turística de la ciudad.

El amplio espacio que hoy ocupa el Muelle de la Bodeguita fue, durante la Colonia y la mayor parte del siglo XIX, el más importante escenario del movimiento comercial del puerto. Este se encuentra ligado a los orígenes de la ciudad y a su desarrollo durante más de 300 años. Es uno de sus hitos urbanos más antiguos en su condición esencial de puerto y un valioso eslabón entre el pasado y el futuro de la bahía.

En 1939 la compañía canadiense Andian National Corporation, que fue vital para el desarrollo de la ciudad, le vendió al gobierno los bienes que había adquirido y estos fueron transferidos al municipio de Cartagena en 1952, mediante el decreto 2117 y acta respectiva de ese mismo año. Los bienes transferidos fueron los siguientes: un edificio de tres plantas en donde funcionó la Estación Central del Ferrocarril Cartagena-Calamar; y cinco bodegas, entre ellas la Bodeguita.

De esta manera Cartagena recuperó los preciados bienes y, especialmente, el espacio que ellos ocupaban. Estos, que habían sido cedidos desde finales siglo XIX para el desarrollo de importantes proyectos, marcaron el ritmo de su vida durante aquellos años.