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Plataforma logística y portuaria del Caribe
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Así vemos la nueva regulación aduanera

Servicios portuarios - nueva regulación aduanera

Por el Capitán Alfonso Salas Trujillo

La nueva regulación aduanera es un paso hacia adelante, pero la gran apuesta está en su implementación. De su puesta en marcha depende que lo escrito en el papel se pueda aplicar de manera provechosa para el comercio exterior colombiano.

Desde el Puerto hemos seguido con enorme interés el proceso de expedición de la nueva regulación aduanera, desde sus primeras etapas de concertación con el sector privado hasta su publicación el pasado mes de marzo. De manera que podemos decir con pleno conocimiento del asunto que, sin lugar a dudas, esta representa un avance en la facilitación del comercio exterior de Colombia. Sin embargo, también podemos asegurar que todavía queda un importante camino por recorrer y que los retos que el gobierno tiene por delante no son menores.

Representa en definitiva un avance, porque consiste en la armonización de nuestras normas con las actuales prácticas y con las reglas internacionales del comercio. Además, en esa medida, se encuentra más ajustada a la realidad de la  logística portuaria en el país. Como es bien sabido, son las normas locales las que deben adaptarse a la realidad del comercio internacional y no viceversa.

Por ejemplo, se dio un nuevo impulso a los Centros de Distribución Logística Internacional, CDLI. Anteriormente, los depósitos de apoyo logístico no contaban con una regulación que promoviera su desarrollo, por lo que la distribución internacional en Colombia resultaba muy costosa y poco competitiva. Estábamos confinados a la distribución nacional. Ahora, con la facilitación de una serie de trámites, los CDLI finalmente tienen sentido, y se le da la posibilidad a Cartagena de convertirse en un centro de distribución regional de grandes multinacionales para servir países del Caribe y de Sur América. Es así como, en materia de logística, ya podremos competir en igualdad de condiciones con Panamá, uno de los líderes actuales en estas operaciones.

En general, la nueva regulación aduanera apunta a la facilitación del comercio mediante la simplificación de los trámites, con la renovación de la plataforma tecnológica de la autoridad aduanera. Esto permite una mejor comunicación y coordinación entre todos los actores involucrados (autoridades sanitarias, antinarcóticos, Dian, operadores de comercio exterior), lo que genera mayor eficiencia y, por lo tanto, ahorro en tiempo y papeleo. Una bendición para todos los involucrados. La meta es que en 48 horas se logre el desaduanamiento de la carga que ingresa al país, un proceso que actualmente puede tomar hasta cinco o seis días.

Esto suena ideal. La pregunta entonces es ¿qué hace falta? En resumen: La reglamentación de todos los nuevos procedimientos, la implementación de los nuevos sistemas de información y la creación de un sistema integral de gestión de riesgos que permita tanto identificar y controlar efectivamente a los operadores sospechosos, como facilitar los trámites a los operadores confiables que impulsan la economía de nuestro país. Ahí está la clave.

Me explico. Con relación a la reglamentación de la norma, algunos de sus títulos, tales como los distintos regímenes, los requisitos de los operadores de comercio exterior, el proceso de desaduanamiento, entre otros, entrarán a regir cuando la DIAN reglamente cada uno de dichos temas. Esto deberá darse dentro de los 180 días siguientes a la publicación del decreto, es decir, hasta el mes de septiembre del 2016.

Adicionalmente, si se requiere incorporar ajustes en el sistema informático electrónico o implementar un nuevo sistema, el gobierno tendrá un término hasta de 24 meses para llevarlo a cabo. De esta manera, las normas que estén condicionadas a dichos sistemas entrarán a regir cuando entren en funcionamiento los ajustes o la implementación. Es por eso que, aunque la nueva regulación pretenda reducir el papeleo, esta simplificación sólo será posible con la implementación de las tecnologías y los sistemas adecuados que permitan a los actores del comercio exterior coordinar sus actividades y proporcionar información al sistema de manera eficiente y transparente, lo que no es posible aún.

El riesgo es que, si no existen dichos sistemas, se tendrán incluso que trasladar más papeles de un lado hacia otro. La meta de las 48 horas de desaduanamiento establecida para poder cumplir con las obligaciones de Colombia dentro del TLC con Estados Unidos, será imposible de cumplir si no existe una plataforma que permita el desarrollo cronométrico y sin tiempos muertos de todas las tareas necesarias.  

En cuanto al Sistema Integral de Gestión de Riesgos, este será la columna vertebral de la relación de los declarantes y operadores de comercio exterior con las autoridades aduaneras. Todos los actores del comercio exterior tendrán un “estatus” dentro del sistema y, debido a ello, tendrán tratamientos y controles más severos o beneficios que representen agilidad en sus operaciones.

En otros países, este esquema de control permite que sólo el 1% de la carga se someta a las distintas inspecciones por las autoridades, permitiendo el flujo sin contratiempos del restante 99%. En Cartagena, en cambio, del 11% al 12% de la carga se somete a estas inspecciones, e incluso en otros puerto colombianos este porcentaje se incrementa al 50% y 60%. Es necesario que estas inspecciones se reduzcan, y para eso es clave el desarrollo de perfiles de riesgo que permitan a la autoridad enfocar el control en las operaciones sospechosas relacionadas con conductas ilegales. Debemos poder alcanzar niveles estratégicos que sean convenientes tanto para evitar el contrabando, como para contribuir a la competitividad del comercio exterior colombiano.

Así las cosas, las expectativas están puestas en estos tres aspectos, que requieren de un esfuerzo muy grande por parte del gobierno, no solo para cumplir con los términos previstos, sino para incluso reducir los tiempos y así impulsar nuestro comercio exterior. Como lo hemos afirmado en otras ocasiones, solo en la medida en que la reglamentación sea oportuna y adecuada, la reglamentación aduanera tendrá sentido.

No basta entonces con haber modernizado las reglas de juego. Ahora viene la etapa más importante. Así que seguiremos con igual interés y vigilancia este crucial proceso y los futuros ajustes que seguramente serán necesarios en un sector que evoluciona a una tremenda velocidad.

Destacamos nuevamente que este cambio de regulación es apenas un paso en el camino para lograr la competitividad de Colombia en el comercio internacional, que requiere estar acompañado de una política de reducción de barreras técnicas al comercio, de creación de incentivos tributarios, de fortalecimiento de nuestra infraestructura y de la modernización del Estado en general.