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Plataforma logística y portuaria del Caribe
Puerto de Cartagena Contecar

El secreto de enlazar rutas

Por: 
Jean-Paul Rodrigue*

El crecimiento del comercio mundial y los cambios en la flota marítima implican la circulación de una mayor cantidad de contenedores, eso ha hecho que las grandes navieras requieran los hubs para conectarse con el mundo.

Un pasajero que necesite volar de una ciudad a otra prefiere un vuelo directo. Pero ni siquiera los aeropuertos más grandes del mundo ofrecen este servicio a una gran cantidad de destinos, porque no hay suficiente volumen de pasajeros que justifique una conexión directa con cierta frecuencia.

El transporte aéreo tiende a dividirse entre centros de conexiones o hubs y redes de conexión regional: los aviones más grandes llegan a los hubs y los vuelos regionales se dirigen a los aeropuertos pequeños. Esto refleja un compromiso entre la demanda de transporte, con clientes que buscan la mayor cantidad de destinos, y la oferta, donde las aerolíneas propenden por la mejor utilización de sus activos.

Este ejemplo puede aplicarse a la navegación marítima. El transbordo fue desarrollado para atender a los puertos más pequeños que no estaban en capacidad de recibir a los grandes buques portacontenedores. Al hacerse complejas las redes marítimas, surgieron los hubs o centros de transbordo especializados. Y, a diferencia del transporte aéreo, esta actividad necesita un espacio de almacenamiento de contendedores mientras los barcos los recogen. En 2012, la participación del transbordo fue del 28 por ciento de todos los TEUS movidos en los puertos alrededor del mundo, el doble de lo que era hace 20 años.

Formas de transbordo

A pesar de que los transbordos son iguales en lo operativo (mover contenedores de un barco a otro usando un puerto como intermediario temporal), se realizan de tres maneras, y cada una de estas sirve para un propósito particular.

La primera es ‘transbordo de flujo regional’: conecta líneas y puertos alimentadores de corta distancia con navieras de alta mar, uniendo así las redes regionales con las globales. El hub de transbordo suele estar ubicado en un punto central, que le permite dar acceso a una región. La capacidad de los barcos varía según los servicios de alta mar y los alimentadores. Mientras los primeros involucran los barcos más grandes y modernos, los buques alimentadores suelen ser mucho más pequeños.

La segunda forma es el ‘transbordo de intersección’: el centro de conexión actúa como un punto de intercambio entre varias rutas de transporte de larga distancia. Suele involucrar el movimiento de carga entre grandes barcos, ya que las rutas de alta mar tienden a manejar economías de escala.

Y la tercera es el ‘transbordo de relevo’: un hub que conecta rutas a lo largo de la misma región, pero atendiendo diferentes puertos. La capacidad de los barcos puede variar, ya que las rutas regionales podrían ser cubiertas por embarcaciones más pequeñas. Los transbordos ‘de influjo regional’ abarcan alrededor del 85 por ciento de los enlaces (), mientras que los de ‘intersección’ y de ‘relevo’ dan cuenta del 15 por ciento restante.

Ubicación, importante

La geografía es fundamental en la definición de este mercado, que a menudo es un cruce entre rutas comerciales donde existen cuellos de botella. Estos están localizados principalmente a lo largo de la ruta Circum-Ecuatorial, que pasa por Panamá, el Estrecho de Malaca, Suez y Gibraltar. Esta vía es usada para el comercio de Asia-Oriente Medio-Europa. Los hubs de transbordo más grandes tienen una pequeña lejanía marítima y muchos proveen conectividad entre rutas Norte-Sur y Este-Oeste. El grado de actividad de un puerto puede medirse por su incidencia de transbordo, el movimiento ‘barco a barco’ dentro del tráfico portuario total, que incluye también el tráfico trasnacional.

Cuanto más alto sea ese índice, un puerto más puede considerarse centro de transbordo. Para puertos con una baja incidencia en este tipo de enlaces (menor al 25 por ciento), esta es una actividad incidental, mientras que los que están por encima del 75 por ciento pueden considerarse hubs de ‘transbordo puros’.

El futuro

La incidencia mundial del transbordo se ha estabilizado en un rango del 28 al 30 por ciento, por lo que se trata de una actividad madura. Es de esperarse que el crecimiento futuro sea proporcional al crecimiento del tráfico mundial de contenedores; pero, ¿qué factores podrían aumentar más esa incidencia? La llegada de buques portacontenedores más grandes, que arriban a menos puertos, generará mayor dependencia. Además, la ampliación del Canal de Panamá favorecerá el establecimiento de servicios de alta mar circum-ecuatoriales, con conexiones Norte-Sur, incrementando así la necesidad de transbordar.

Esto puede ser contrarrestado por el crecimiento portuario de las economías emergentes, como América Latina y África, lo que provocaría el surgimiento de más servicios directos con puertos de Asia, Europa y Norteamérica. Aun así, es probable que, con otras economías de escala y con la racionalización del transporte marítimo (enfocado en rutas de alta mar seleccionadas), la incidencia global del transbordo pueda alcanzar el 35 por ciento.

Por consideraciones geográficas es poco probable que los mercados de transbordo cambien, pero los puertos que son hubs de transbordo dominantes en estos mercados sí podrían. El nivel de actividad de transbordo en una región puede mantenerse estable, pero individualmente los puertos podrían experimentar fluctuaciones en su actividad. La utilización de hubs sigue siendo una decisión tomada por las navieras para organizar sus redes de transporte. Pero esas decisiones pueden cambiar si una compañía revisa su estrategia comercial y la ubicación de sus activos.

*Profesor del Departamento de Estudios Globales y Geografía de la Universidad de Hofstra, Nueva York.